3000 metros más cerca de Dios

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Y despojándose de sus lujosas ropas el joven francisco se despoja del mundo para convertirse en el juglar de la cristiandad, desnudándose ante Dios y el pueblo de Asís para así no tener ningún vínculo terreno y andar libremente por los caminos del evangelio. Según los hagiógrafos el día en que ocurrió este hecho en la vida de San Francisco de Asís corresponde al 16 de abril de 1226. Justo en ese fecha llegaba a la Ermita de la Cruz, claustro de los Hermanos Menores Renovados congregación religiosa de espíritu franciscano que nace de los Hermanos Menores Capuchinos; repartidos en siete casas en el mundo tres de ellas en Colombia, una de éstas ubicada a 3000 m.s.n.m. en el municipio de Oporapa departamento del Huila.

 

Para llegar allí hay que recorrer aproximadamente 30 km desde la ciudad de Pitalito, por carretera en parte pavimentada y otro tanto en trocha, mientras más nos adentramos en el accidentado paisaje vamos ciertamente contemplando la belleza y exhuberacia que se nos presenta tal cual a la vista, la inmensidad de la creación a la que el poverello de Asis tanto alababa como extensión del mismo Dios, bosque nativo, ríos y cañadas, lagunas, flores y mariposas de mil colores, el eco cantarín de cientos de aves silvestres y la caricia de su inmaculado aire, nos transportan poco a poco a un estado de recogimiento, el mismo que buscan desicidamente hombres y mujeres como opción de vida ante el ajetreo del mundo moderno.

 

Llegados al pequeño poblado rural de San Roque, podemos divisar la iglesia del eremitorio de los hermanitos o padrecitos como los suele llamar la gente de la región, compro algunos víveres que sería como la manera de pagar mi estadía no es requisito pero es una forma de recompensar el hospedaje, pues ellos no reciben dinero así como lo hiciera la primigenia comunidad que se recogió entorno a San Francisco hace más de siete siglos, y quiénes fueron los refundadores de los valores auténticos del evangelio de Cristo en la Iglesia Católica,  así estos hombres movidos por el espíritu de seguir a su Señor a semejanza de las comunidades paleocristianas, siguen aún dos mil años después viviendo las enseñanzas del Maestro seguros de obtener no solo la vida eterna que ya es mucho sino la gracia de vivir en paz y bien. Como lo señala su habitual saludo al mundo de los hombres. El Señor os de la paz.

 

Hago el ascenso a pie por la vía que conduce al municipio de La Argentina, son unos 600 metros hasta el convento, de inmediato se percibe la tala indiscriminada del bosque nativo para uso de la caficultura y la ganadería extensiva, van ganando terreno montañoso hasta casi prácticamente la desaparición de extensas zonas de bosque pero esto al campesino poco interesa, lo importante es poner a producir esas tierras. Una vez en el patio exterior de la ermita nos encontramos con una modesta iglesia con campanario y un refectorio para los huéspedes y visitantes, que no son pocos, toco la campanita que funciona como timbre y sale a recibirme fray Leopoldo, frailes viene del provenzal Fraire que significa hermano,  así se le llama a estos hermanos franciscanos, nuestro portero me recibe con su habitual saludo de paz y con agua de panela y galletas, luego me dirige a la hospedería que es contigua al convento y me invita a participar de los distintos momentos de oración en la capilla.

 

Las jornadas de oración de estos hermanos empieza a la una de la madrugada con el maitines primera oración que hace parte del rito de los oficios divinos que se reparten durante el día; es a esta hora en la penumbra de la noche cuando se siente la presencia de Dios entre estos humildes hombres, la oscuridad, la neblina y el silencio absoluto recogen el alma del siervo y la elevan a una intimidad estrecha con su Creador y Señor. Durante el día reparten sus momentos de oración con oficios de diversa índole, carpintería, aseo, jardinería, manualidades, cocina, horticultura o labores pecuarias; cumpliendo el consejo del padre del monacato occidental San Benito “ora et labora” orar y trabajar para que alabando a Dios también se mantengan activos y ganen el pan de cada día.

A menudo llegan allí labriegos, parejas, niños o mujeres que piden a los frailes bien sea la confesión, consejos o palabras de aliento que reconforten sus vidas, también es usual ver allí personas desesperadas que piden ayuda para sanar a sus familiares poseídos por espíritus del mal, finalmente hay personas que buscamos respuestas a preguntas que otros no pueden darnos y que quizás allí donde el cielo y la tierra se juntan podamos encontrar.

 

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LA SEMANA SANTA

“La Semana Santa”

 

Es una experiencia creativa que conmemora las tradiciones religiosas populares durante la llamada Semana Santa que celebra el catolicismo en Colombia.

 

Hace más de tres décadas un par de hermanos recortaron papel e hicieron con mucha delicadeza la representación de los pasos de la semana mayor en miniatura, Cristo crucificado, la Dolorosa, el Nazareno, san Juan, San Pedro, María Magdalena, la Verónica, la flagelación del Señor,  El Resucitado y la Inmaculada son las imágenes de papel que se adornaban y colocaban en pequeños tarros y tapas para ser transportados de mano por los pasillos de la casa; semejando a las andas de tamaño natural que cargaban los fieles por las calles del pueblo durante la semana santa.

 

Hace quince años que esta tradición que pasó de hermano a hermano cesó, y encuentro en esta Semana perfecta ocasión para revivir esta peculiar costumbre que se fundó como juego pero también como acto de fe, creatividad e ingenio.

 

Óscar Calderón

 

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